El instrumento de madera

Me llamó la atención unas visitas que hacía de manera frecuente a uno de sus amigos de infancia que había caído gravemente enfermo. Cada vez que podía, iba por las tardes a cantarle himnos. Ese amigo no conocía de los himnos bautistas, pero hubo uno que le llamó la atención: “Cuando allá se pase lista” Un solo himno bastó para proclamar la esperanza de una vida eterna. Un día antes de morir, mi papa lo visitó y le cantó.  Cuando le llegó el momento de partir de este mundo, este hombre enfermo le susurró a su esposa: ”yo quiero estar en la lista, yo sé que estoy en la lista” 

Y yo también estoy segura de que cuando Cristo abra el libro de la vida, ese hombre levantará su mano “y a su nombre feliz responderá.”

Ese amigo se fue, pero el hermano Roberto sigue acompañando a Jesús tomando en sus hombros el instrumento de madera…la gran diferencia es que  ¡no se trata de una cruz! No tiene que cargar un instrumento cruento sinónimo de dolor, se cuelga la guitarra instrumento de alegría y ya no es un camino de humillación al Gólgota, es un camino de esperanza.¡Ese es el camino que tenemos que transitar con sudor en nuestra frente y polvo en nuestros pies! Convirtámonos en esos instrumentos que anuncian el evangelio con un abrazo, con una sonrisa, con una palabra de consuelo… Eso ya es suficiente.

Le dedico esta reflexión a mi papá y a su gran amigo, que está en la lista, Sandor Ortega.

— Hna. Lilliam Marisol Téllez Maestra EBD
Renovación Año 5 – Edición 13