Amor Perfecto

Amo más
Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
el ser y con la tierra y con el cielo,
con lo claro del sol y lo oscuro del lodo:
amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.
Y cuando la montaña de la vida
nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
amar la inmensidad que es de amor encendida
¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos! Rubén Darío.

Pero con el tiempo y los afanes de la vida el temor entra en nuestras vidas y mientras más buscamos por nuestras propias capacidades vencer todos esos temores ellos se volvieron más fuertes o se multiplicaron.

Para sacarlos de nuestras vidas necesitamos tener un encuentro con el amor perfecto el cual es  Jesucristo que además de ser perfecto es inagotable. Jesucristo nos ha prometido estar con nosotros siempre hasta el fin del mundo es decir que su amor perfecto nos  acompaña.

Ese amor ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo y se vuelve una realidad palpable cuando nos amamos unos a otros haciendo que Dios permanezca entre nosotros. Si Él está en nuestros matrimonios, en nuestros hogares, en nuestra comunidad de fe y en todo lugar donde nos desenvolvemos, su amor perfecto echará fuera todos nuestros temores.

Estamos claro que mientras más fieles queremos ser al amor perfecto de Dios, los principados y potestades tratarán de apartamos de Él pero ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? “Así está escrito: Por tu causa siempre nos llevan a la muerte; ¡nos tratan como a ovejas para el matadero!  Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes,  ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.” Ro. 8: 36-39

Así que hermanos/as acerquémonos confiadamente al trono de la gracia sin temor porque en el Amado hemos sido perfeccionados.

— Hno. Mauricio Rivas  Diácono
Renovación Año 5 – Edición 7