Adviento

Tenemos que comenzar nuestra preparación partiendo de una introspección sobre el significado de la Navidad, y para ello nos puede ser de mucha utilidad el leer Lucas 1:45-55, el magníficat. Ello nos ha de llevar a entender que la Natividad se enmarca dentro de la tradición profética del pueblo de Israel, enraizada en la praxis histórica de aquel pueblo sufriente, esclavizado y explotado. Así que la espiritualización, en demasía, de la Navidad riñe con su esencia misma. Por otro lado, la rimbombancia con que se pretende celebrar, también es un atentado contra el fin último de esa celebración.

En la primera Navidad se nos presenta el valor de lo inmanente y trascendente, en el Dios que se hace Niño y nace de una mujer pobre, en cuna de paja. El anuncio primero se da a pastores, gente menospreciada por sus contemporáneos, en segundo lugar se le anuncia a extranjeros no judíos, los sabios de Oriente. Los poderosos fueron ignorados y no entendieron el mensaje de esa primera Navidad.

Aprovechemos este tiempo de adviento para reflexionar sobre el significado que le damos a la Navidad. ¿Qué es para ti? ¿Fiesta, gastar dinero en adornos y en regalos? Medita en cada una de las palabras de María y deja que el Espíritu te ilumine sobre el significado de esta celebración. Apaga la televisión, apaga la radio, cierra tu mente y corazón a los medios de comunicación que nos bombardean desde la salida del Sol, y deja que la Fuerza del Espíritu te guie en la búsqueda del Niño Dios, deja que Dios te muestre el por qué se humanó. AMÉN


Tomado de Columna Pastoral
PIB de Caguas
Renovación Año 5 – Edición 48