Nuestra carta de presentación

No importa si predicas que eres buena persona, no importa que digas que eres Cristiano/a, no importas que vayas todos los días a la Iglesia, no importa que todos los días ores y leas la Biblia, lo que importa es quien eres como persona, lo que importa es tu testimonio.

Hermanos en Cristo, ¿de qué sirve que algunos de ustedes digan que son fieles a Dios, si no hacen nada bueno para demostrarlo? ¡Así no se van a salvar! Si algún hermano o hermana de la iglesia no tiene ropa ni comida, y tú no le das lo que necesita para abrigarse y comer bien, de nada le sirve que tú le digas «Que te vaya bien, abrígate y come hasta que te llenes». –

Santiago 2:14-17

Antes de continuar aclaremos lo siguiente: La salvación no es por obras. “Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.” – Efesios 2:8-9

Tengamos presente que las obras no nos llevan a la salvación, ésta solo se obtiene por la gracia de Dios dada por medio de nuestro Señor Jesucristo cuando éste murió

y resucitó por amor a cada uno de nosotros, sin embargo las obras hablan sobre nuestro testimonio como cristianos, las obras muestran que el amor y la compasión de Dios están insertados en nuestras vidas y por lo tanto no somos indiferentes ante quien necesita de nosotros.

Cuando tenemos la mente de Cristo nos preocupamos por ser un buen árbol que de buenos frutos, esto viene como resultado de nuestra conexión con Dios, mientras más conectados estamos con Dios mejores frutos damos, ya que al estar enfocados en Dios recibimos de Él lo que el mundo necesita y no sólo lo recibimos, sino que también lo compartimos.

Somos árboles que dan Frutos Espirituales a los cuales se acercarán los hambrientos espirituales, pero para que se acerquen a nosotros debemos tener en cuenta que primero leerán nuestra carta de presentación – Nuestro Testimonio – el cual hablará de nosotros sin tener nosotros que decir nada, éste desde lejos dejará saber qué tipo de personas somos e indicará si somos o no dignos de recibir.

Tengamos en cuenta lo que hablamos, como vestimos, como actuamos, y no tan solo en las iglesias o en nuestros hogares, sino en todo lugar donde estemos, pensemos siempre: “¿Qué hubiera hecho Jesús en esta situación?”, eso es tener la mente de Cristo; pensar como Él piensa y actuar como ÉL actúa.

Tu Testimonio es tu Carta de Presentación, cuida tu testimonio y la gente se acercará a ti en busca de Jesús.

¡DIOS Te Bendiga!

Tomado de Generación por Jesucristo
http://generacionporjesucristo.wordpress.com