Salmo 90:12
Según el encabezamiento, se trata de una “oración de Moisés, hombre del Dios verdadero”. Dado que este salmo hace hincapié en la transitoriedad de la vida humana, es probable que se compusiera durante los cuarenta años que vagaron los israelitas por el desierto tras su liberación del cautiverio egipcio, a lo largo de los cuales la muerte de miles de ellos acabó con aquella generación sin fe (Números 32:9-13). Sea como fuere, el Salmo 90 pone de manifiesto la brevedad de la vida del hombre imperfecto. Es evidente, pues, que debemos usar con sensatez nuestros valiosos días. Por consiguiente, nadie mejor que Dios para enseñarnos cómo vivir con sabiduría
Estamos viviendo el último día del año, ¡como ha pasado el tiempo!, todavía recuerdo estar el año pasado por estas mismas fechas haciendo planes para este año, cuantas cosas cambiaron, cuanta gente se va y cuanta más llega a nuestra vida en el transcurso de solo un año, tal vez nuevos amigos, una pareja, la llegada de un nuevo miembro a la familia, la partida de un ser querido, o el término de una relación personal.
¿Cuántos de los propósitos del año pasado para éste cumpliste? ¿O eres parte de los que cada año se proponen tantas cosas que no pueden cumplir? y es que el entusiasmo por comenzar un año nuevo nos hace pensar que podemos comenzar de nuevo, y prometemos cosas, trazamos metas y visualizamos muchas cosas que queremos, pero nos damos cuenta de que algo pasa cuando al transcurrir los meses, nos vemos que realmente no hemos logrado ni la mitad de las cosas que nos habíamos propuesto.
Parte de esto se debe a no poner a Dios en nuestros planes, y es que en muchas ocasiones nos olvidamos que es Él quien nos da todo, nos proponemos tener buenos hábitos para mejorar la salud, pero el único que puede sanar enfermedades y mantenerte con salud es Dios, queremos tener un mejor trabajo, pero quien abre puertas de empleo es Dios, queremos cambiar de auto pero el que nos da la sabiduría para administrarnos es Dios, queremos encontrar el amor, pero el único que sabe dónde está es Dios, todo, absolutamente todo gira alrededor de Él.
Y que conste que no con solo pedirlo es suficiente, tampoco es que le dejemos todo a Dios y no hacer nada, porque también caemos en el error de pedir y sentarnos cómodamente a que nos caiga del cielo eso que queremos o simplemente dejamos de esforzarnos porque “Dios nos ayuda” y no es así. La clave está en tener un balance en nuestra vida, pedir a Dios dirección y guía, su ayuda y fuerzas, pero para seguir adelante, para continuar luchando por esos deseos de nuestro corazón, para lograr cada uno de nuestros objetivos de acuerdo con su voluntad.
Tal vez en este año sucedieron algunas cosas no muy agradables, pero todas nos ayudan a crecer y si de algo estamos seguros es que alguna enseñanza nos dejaron. De eso se trata la vida, cada día es una lección de aprendizaje, algunas veces más fuerte que otras, no siempre nos toca aprender por las buenas, pero vamos creciendo paso a paso.
Valorar cada día y disfrutar de la compañía de Dios es lo mejor que podemos hacer, permitir que Él nos enseñe a disfrutar de la vida es un gran privilegio. Que nos ayude a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría para ponernos en sus manos y tomarlo en cuenta para ver cumplidos nuestros sueños.
En el salmo 90 aparece la oración de Moisés dando gracias a Dios, reconociendo todo lo que había hecho por él, pero también en el verso 12 pidiendo lo siguiente:” Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”.
Así también nosotros podemos ver cuánto ha hecho Dios por nosotros, tomar en cuenta en qué hemos fallado para mejorarlo y poner en sus manos cada uno de nuestros días para saber cómo vivir conforme a lo que Él quiere para nosotros y pedirle con todo el corazón que nos enseñe a vivir.